El porno ha estado presente en nuestras vidas desde hace mucho tiempo, nuestros abuelos veían las revistas, nuestros padres las primeras películas en VSH y nosotros en cualquier smartphone. De hecho Le Coucher de la Mariée en 1896, es considerado uno de los primeros cortometrajes pornográficos. Aunque anteriormente era muy difícil tener acceso a estos materiales, era casi imposible.

Hoy, con un simple click en tu cel puedes ver cualquier tipo de videos eróticos y pornográficos con los que muchas más personas pueden saciar sus gustos y placer sexual.

Los adolescentes no necesitan ocultar sus películas debajo de la cama, en segundos pueden consultar una página que ofrezca el placer que busca y después, desaparecer la evidencia de su ordenador al instante.

Pero tal vez esa inmediatez y acceso a la pornografía del que ahora gozamos no sea benéfico para nosotros. Un estudio aseguró que el consumo elevado de pornografía puede alterar la estructura y el funcionamiento de nuestro cerebro.

Igual que el sexo, la pornografía hace que nuestro cerebro libere dopamina, sustancia responsable del placer y las emociones. Sin embargo, a diferencia de las relaciones sexuales, la pornografía produce un exceso de esta sustancia, la cual puede producir desórdenes cardiovasculares, renales y endócrinos.

La Universidad de Cambridge realizó un estudio que descubrió que el cerebro de un adicto al porno puede ser comparado con el de un alcohólico o un drogadicto. Además, en su investigación comprobaron que el cuerpo estriado de nuestro cerebro, centro de las recompensas, se iluminaba de la misma manera en alcohólicos y adictos al porno cuando se mostraba su anhelado objeto de deseo.

Pero tal vez lo más drástico es lo que encontraron los científicos alemanes. En un estudio del Instituto Max Planck los investigadores descubrieron que el volumen de materia gris disminuía conforme la cantidad de imágenes explícitas que se observaban. Ver demasiada pornografía, asegura, disminuye el tamaño de nuestro cerebro.

La tecnología avanza más y ahora podemos encontrar en el mercado algunos inventos para hacer que nuestro placer sexual aumente, como pornografía con realidad virtual. Pero los resultados no cambian, el daño que hacemos a nuestro cuerpo es el mismo. Según estas investigaciones, cada momento que nos sentamos frente a la televisión o la computadora y decidimos a oscuras y sin decirle a nadie ver pornografía, también decidimos disminuir nuestro cerebro.Mira este video para que recuerdes que la pornografía es muy distinta al sexo