CDMX, México.- Boston Consulting Group está considerando que la industria de los vehículos autónomos llegará a 42 mil millones de dólares en el 2025 y representará una cuarta parte de las ventas globales en el 2035; pero lo más trascendente es que los vehículos autónomos replicarían el éxito de los teléfonos inteligentes.

Por esta razón la administradora de fondos Elizabeth Soon espera su tercer momento de éxito, si su idea funciona tan bien como las dos primeras, los inversionistas deben comenzar a buscar proveedores de automóviles sin conductor.

Hasta ahora, los momentos claridad de inversión de Soon en casi una década en PineBridge Investments Asia Ltd. se han relacionado con el teléfono inteligente: ambos, casos en los que ha detectado nuevas tendencias destinadas a despegar. Si bien en los últimos tiempos su interés no se centra en la misma categoría, dice que la inminente revolución en automóviles puede ser una oportunidad clave para los inversionistas.

“Un auto sin conductor es algo que pensamos que llegará”, dijo Soon, que está particularmente interesada en el sector de componentes, que desempeñará un papel cada vez mayor a medida que la conducción se automatice. “A medida que las cosas evolucionen, es un área que va a crecer con fuerza”.

Observa que los inversionistas pueden necesitar paciencia para una industria que podría tardar 15 años en desarrollarse. Soon y su equipo están acostumbrados a un abordaje a largo plazo, a veces investigando a las empresas durante varios años, estudiando los balances en busca de un retorno consistente sobre el capital y un gasto de capital prudente, especialmente en investigación y desarrollo.

Empresas como Tesla Inc. y Ford Motor Co. han prometido tener vehículos sin conductor en las calles dentro de cinco años, pero Soon señala que eso no creará un mercado donde todo el mundo de pronto tiene un auto sin conductor. “No todo el mundo tendrá un auto ni necesitará un auto”, dijo en una entrevista el 20 de marzo en la oficina de PineBridge en Hong Kong. “En una casa usted tal vez tenga tres o cinco teléfonos inteligentes, pero probablemente tenga uno o dos autos –o ninguno- dependiendo de sus necesidades.”

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La comparación con los teléfonos inteligentes parece adecuada para una administradora cuyos conocimientos sobre esa industria fueron tan fructíferos.

La primera instancia fue la comprensión de que versiones más baratas de las entonces costosas piezas de tecnología terminarían por llegar a las manos de los consumidores cotidianos. La segunda llegó unos años más tarde, cuando uno de esos dispositivos estaba, en efecto, en las manos de su hija durante la cena.

“Mi hija subía a Facebook todo lo que comía”, dijo Soon. “Vi turistas que usaban sus tablets para tomar fotografías, y me dije: ¿y si usamos más nuestros teléfonos y tablets para tomar fotos y menos cámaras digitales?”

En ambos casos, Soon y su equipo apuntaron a empresas que podrían aprovechar la tendencia a través de un componente o un producto específicos. El fabricante de componentes móviles con sede en Shenzhen, AAC Technologies Holdings Inc., se ha multiplicado por nueve desde finales del 2007, cuando el fondo de pequeña capitalización de Soon dio a conocer su tenencia, de acuerdo con datos de hasta el 30 de junio compilados por Bloomberg.

 

 

 

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