Las calificaciones crediticias que se le otorgan a México por parte de las grandes empresas calificadoras siguen siendo importante noticia.

La mayoría de la población no tiene claro lo que significa y cómo les puede impactar en su vida diaria.

¿Para qué son las calificadoras?

Son tres las empresas globales de este tipo que se utilizan con más frecuencia, en los mercados financieros mundiales. Éstas son Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch. Con base en las mismas, se otorgan créditos y se realizan cobranzas, se negocian tasas de interés y plazos para los diferentes financiamientos.

Además, es muy común que los inversionistas las consideren para analizar sus distintos proyectos y en dónde colocarán sus recursos. Además, evalúan a diversas empresas, negocian participaciones accionarias y mucho otros temas financieros.

¿Cómo nos afectan?

Esto se refleja en la vida diaria de los habitantes del país. Mejores calificaciones influyen en la instalación de más proyectos de inversión. Así, se crean más empleos y se pagan mejores salarios a la población. También se ve reflejado en menores tasas de interés para la población. Así, mejoran sus pagos a las tarjetas de crédito y en la hipotecas, así como en más financiamiento disponible para los consumidores.

Lo anterior propicia mayores tasas de crecimiento económico, mayor estabilidad del tipo de cambio así como más recursos al sector público. Esto puede canalizarse a mejores servicios públicos e inclusive mayores apoyos económicos a la población de menores recursos.

En la actualidad las calificadoras dan su opinión sobre el crédito en más de cien países en el mundo.

¿Qué significa una baja calificación?

Cuando se reduce la calificación crediticia de los países sucede exactamente lo contrario. Es decir, se elevan las tasas de interés para el país y para la población en sus adeudos. Además, se dan menores plazos y montos en los créditos. También hay reducción en la inversión de las empresas y sueldos reales más bajos así menor recaudación fiscal, lo cual deteriora la fortaleza financiera del gobierno.

Baste recordar hace varios años cuando México no tenía el denominado Grado de Inversión había tasas de interés que llegaron a estar por arriba del 100%, lo cual hacía inviable las hipotecas y muchas otras inversiones de largo plazo.

En días recientes la calificadora Standard and Poors avisó que no cambiaba la calificación crediticia de la deuda del gobierno mexicano (que está en BBB+, es decir tres niveles arriba en grado de inversión), pero la ponía en Perspectiva Negativa.

Esto significa que si la situación se mantiene igual la podría reducir en el corto plazo, preocupado por la menor participación del sector privado, y la disminución de la inversión total en el país, así como la nueva estrategia para el sector energético en el país y otros puntos más.

Recordemos que las calificaciones se otorgan a los gobiernos y a las diversas instituciones y compañías. Solo se refieren a su estimación de que puedan y quieran cumplir con sus compromisos financieros en tiempo y forma en el futuro.

No dan una opinión sobre la bondad del gobierno y el robo de los combustibles. Tampoco son opiniones sobre la honradez de los funcionarios o ejecutivos que laboran allí, ni sobre el resultado de las elecciones y muchos otros temas (aunque pueden tomarlos en cuenta solo en función de su capacidad para cumplir con el servicio de su deuda).

Lo relevante es que solo dan su opinión respecto a la capacidad y disposición de pago de los deudores.