Típico, estás con los últimos 100 pesitos de la quincena y algo te sucede y debes gastarlos.

En la CDMX todos vivimos al límite, ya sea corriendo para llegar al trabajo o para llegar a cualquier lugar.

Y es que lamentablemente, con lo eficiente del transporte público, el tiempo lo medimos en horas.

Pero, ¿Qué pasa cuando ese “vivir al límite” se mete con tu quincena? ¿Te ha pasado, alguna vez, que sólo traes el dinero contado para el pasaje y por algo debes gastar de más?

Bueno, así me pasó el otro día. Salí del trabajo a las 10 pm, el camión pasó rápido y  subí, sólo tenía esos últimos 5 pesos para llegar a casa.

Pero, para mi mala suerte, no me fijé y el camión sólo llegaba a mitad de camino. Sentí mi corazón romperse cuando el chófer dijo “hasta aquí llegamos, baje con cuidado”.

Y pues no supe qué hacer, me quedé ahí parado en medio de la nada, bajo la lluvia y sin un peso más en la bolsa.

Pensé en decirle al próximo camión que pasará (si pasaba) que me hiciera el “paro”, pero la timidez me lo impidió.

Después recordé que traía unas tarjetas de cupones para el cine y pensé “las voy a vender por 20 pesos”, pero la verdad es que valían más y pues me dolió el codo.

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¿Un Uber? Eso es para ricos. Entonces recordé que en la tarjeta aún me quedaban 100 pesitos, lo último para llegar a la quincena, en dos días.

Y ni modo, pasé a un supermercado, compré los 16 pesos de compra mínima para poder retirar, más otras cositas, para no “verme mal”.

Cuando doy la tarjeta me preguntan “¿Va a retirar?” y contesté “¿Puedo retirar 50 pesos?”, y que me dijo que sí, ¡el alma me regresó al cuerpo!

 

Tenía 50 pesos extra, oxígeno para dos días más, “a esta parte de mi vida, esta pequeña parte de mi vida, la llamo felicidad”.

Salí y me fui a casa, en camión.

Haciendo cuentas de mi torpeza, ese viaje en camión me salió en 55 pesos, por culpa de las prisas.

Son los 5 pesos del camión inicial, los 16 pesos de la compra mínima por retiro y 34 pesos en “chucherías” por la pena.

La lección: Está bien sólo gastar lo necesario para tus pasajes, pero nunca está de más tener un “apartadito” para las emergencias.

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Mr. Godín es un personaje como tú, que a diario se enfrenta a la jungla de asfalto que llamamos CDMX. Tiene un Doctorado en “Cómo apañar lugar” y una maestría en “¿A quién cederle el asiento?”. Entre otras monadas, es Licenciado en Comunicación y Periodismo.