Siempre lo vemos al abordar el autobús, es un ente ahí sentado estirando la mano y dando cambios.

Y unos más modernos, sólo bajando la palanquita de la máquina.

Hablo de los chóferes de microbús o camión, o mejor conocidos como “microbuseros”.

Esos hombres, generalizo porque si bien hay mujeres, los hombres son los que más abundan en este “oficio”, ellos deberían ser considerados como “HÉROES”.

 

 

 

La historia de hoy se titula:

“El Microbusero”

 

 

 

Cierto día, como de costumbre, viajaba rumbo a mi trabajo, llevaba una hora en el tráfico caótico de la CDMX.

De pronto, me puse a pensar en la persona que llevaba a todos los pasajeros y aguantar un estrés extraordinario.

De entrada, que la gente ni le dé el buenos días, que los automovilistas le recuerden el 10 de mayo.

Y luego, el incesante ir y venir en medio del tránsito de la gran ciudad.

Entonces dije: ¡Pobres! No es lo mismo tolerar mis 9 horas en el trabajo, sentado, que todo el día bajo el sol.

 

¿Tú has pensado en ellos?

Bueno, de acuerdo con Encuesta Origen-Destino en Hogares de la Zona Metropolitana del Valle de México (EOD) 2017 del INEGI, de los 15.57 millones de viajes en transporte público en la CDMX, en prácticamente 3 de cada 4 se usa Colectivo.

El Metro ocupa el segundo lugar en frecuencia de uso.

En la Ciudad de México, la gente tarda 20 minutos más en regresar al hogar que en la zona conurbada.

Ahora, imagínate pasar todo ese tiempo aguantando a gente que ni de tu familia es.

Y además, con un sueldo que apenas alcanza los 4 salarios mínimos y sin seguro social.

Cierto día, platicando con una “compita”, me dijo que el ganaba, en promedio, $300 pesos al día, cuando le iba bien.

Pues tenía que darle la cuenta “al patrón”, restarle la gasolina y lo que vaya saliendo en el camino.

Si bien, me dijo, que sí salía para mantener a su esposa y sus dos hijas, había veces que hasta tenía que ponerle para completar la cuenta.

Y la cosa iba peor cuando suspendían la ruta por algún accidente.

La lección: La próxima vez que quieras desquitarte con el chófer, piensa en el día que tuvo que pasar y aun así te llevará a tu destino.  

¡GRACIAS AMIGOS MICROBUSEROS! Aunque a veces se pasen de lanza. 

Cuéntanos tu historia, si está chida, la publicamos aquí.