Edward Snowden pasará al menos un año en prisión por haber filtrado en 2013 información secreta de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos. Historias como esta, y otras no tan sonadas, han puesto el tema de la privacidad de la información como uno que le quita el sueño a los responsables de tecnología en las grandes organizaciones.

En el mundo, hay dos posiciones al respecto: Los que piensan que todos tenemos derecho a saber todo, y por otro lado, los que creen que tener secretos no solo es bueno, sino hasta necesario. ¿A cuál perteneces?

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Yo más bien soy parte de un tercer grupo. De los que pensamos que en este mundo híper-conectado el concepto de información privada será cada vez más relativo. Así seguirá hasta que alcancemos un punto en el que desaparecerá por completo. Nos va a dejar de importar.

Si esto te suena raro, imagínate este escenario:

  • Cuando todos llevemos con nosotros dispositivos “wereables” como lentes, relojes alrededor
  • Cuando todas nuestras cosas se conecten, creando la “Internet de las cosas”. Ahí será imposible que ocultes tu “huella digital”
  • Cuando todas nuestras interacciones y transacciones utilicen tecnología de “Blockchain” y puedan ser auditadas por cualquiera

Y finalmente, cuando sistemas dotados con inteligencia artificial corriendo sobre computadoras cuánticas permitan saber no sólo lo que haces, sino lo que vas a hacer. ¿Te va a importar que alguien conozca tu información privada? Información que será imposible esconder.

Probablemente no.

Imagen: Pixabay