Si trabajas en un edificio de varios pisos, nunca falta el compañero con una especial fijación por los ascensores. La fobia a los elevadores es una variación de claustrofobia, agorafobia y episodios de ansiedad. Esto se fundamenta en toda una cultura gore, llena de mitos que pueden poner en riesgo tu vida.

Antes de pasar a los tips, es importante saber los diferentes tipos de elevadores que existen:

Eléctrico: Tienen un cuarto de máquinas en la azotea del edificio (con motor de poleas y control de velocidades) y pueden desplazar la cabina de pasajeros a una velocidad de 2.5 m/s. La columna tiene un subsuelo base y cuenta con rieles. Se desplaza igual a un tren, gracias a un contrapeso. Es el tipo de elevador más utilizado.

Sin cuarto de máquinas: Su nombre lo dice todo. Es usado para estructuras con espacios reducidos, ya que cuenta con un pequeño motor que maniobra cables más delgados y flexibles.

Hidráulico Funciona por un cilindro hidráulico en el sótano (que eleva las cabinas mediante un pistón impulsado por una bomba). Son lentos y consumen más energía, pero llegan a la planta baja en caso de corte de energía.

En resumen, en el supuesto de que logres salir de la cabina de pasajeros te enfrentas a tres riesgos: morir guillotinado, aplastado o electrocutado. En este caso, a excepción de los elevadores hidráulicos (que llegan al sótano o lobby continuo), quedarse en el “cubo” es la mejor recomendación.

Sobrevivir a un simple atasco de cabina

La principal sugerencia (que sonará obvia) es esperar y guardar la calma. NO ENTRES EN PÁNICO, especialmente si te encuentras en una cabina con muchas personas. Lo primero que debes hacer es buscar el botón de emergencia e intentar llamar la atención del exterior (sin generar pánico). Intenta pulsar los botones de “abrir” y “cerrar”, puede que éstos sólo estén bloqueados.

El principal riesgo no es la caída libre, sino las puertas del elevador. Existen clásicos del cine snuff que dan testimonio de ésto. En caso de sismo o incendio, con seguridad los bomberos o brigadistas tienen entrenamiento para buscar sobrevivientes en las columnas de ascensores. No te preocupes por el aire, jamás faltará (excepto en incendios).

Si se corta la energía en un elevador hidráulico sólo debes esperar a que el cubo llegue a la planta baja o el lobby intermedio (en caso de edificios de más de 50 pisos). Nunca intentes forzar las puertas. (P.D. Recuerda el vídeo de la enfermera)

Sobrevivir a la caída libre

Tu primer enemigo en esta situación es la gravedad. La recomendación de oro es: NO “BRINQUES” NI ESPERES DE PIE. Si antes de la caída hubo un freno, tienes la oportunidad de recostarte sobre el piso del elevador para disminuir el impacto. Sufrirás fracturas, pero la distribución del peso sólo ocasionará lesiones.

Si existen pasamanos, hacer uso de ellos. Repliega tu cuerpo sobre una pared, flexiona un poco las rodillas y sujeta fuerte las barras (aunque la mejor opción siempre será acostarse).

Otra regla importante es: cubre tu cabeza con las manos. Si es posible, usa ropa, backpacks o portafolios para formar un “casco” que amortigüe los dos impactos del rebote (con el techo y contra el piso). La gravedad del choque depende de la altura en la que se encontraba el elevador cuando comenzó la caída

¿Por qué debes preocuparte menos por la caída libre?

Porque los elevadores con tecnología avanzada cuentan con dispositivos de seguridad. Uno de estos es el limitador de velocidad. Si el elevador supera el 25% de velocidad límite, se activarán palancas que harán funcionar un “paracaídas” (rodillos que prensan las vías). Otros son los pesacargas: un interruptor que informa si hay exceso de carga o velocidad.

Además, los accidentes de elevadores en caída libre son poco probables, ya que la mayoría de los pozos tienen amortiguadores. Son más posibles las caídas al vacío por un elevador fuera de servicio o quedar prensado por las puertas.

¿Alguna vez te has quedado atrapado en un elevador? ¿Qué acciones has tomado?