* Los niños jornaleros ganan sólo 20 pesos por una jornada laboral

En Coahuayana, Michoacán, la necesidad de la gente del campo es una: dinero.

Tal situación alcanza a quienes quizá son los más vulnerables en esta situación: los niños.

Los pequeños infantes, en cuanto cumplen tres o cuatro años, se acostumbran a trabajar.

Sus papás son quienes los mandan, a pesar de que los menores sólo reciben 20 pesos a cambio de una jornada.

Sin embargo, son un buen negocio para los patrones, que le pagan 350 pesos a los adultos por el mismo tiempo laborado.

¿Y la escuela?

Los padres de familia dan prioridad al dinero sobre los estudios.

Por ello, de unos 400 niños jornaleros que hay en Coahuayana, sólo la mitad va a la escuela y lo hace por unas tres horas pues el cansancio no les da para más.

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Además, los profesores que están disponibles para la comunidad son en su mayoría muy jóvenes y no suelen hablar la misma lengua.

Los maestros rondan los 18 años de edad, pero procuran darle amor a los infantes pues, según sus dichos, nadie les presta la atención necesaria.

Y es que tampoco el gobierno estatal se preocupa por evitar el trabajo infantil en el área.

Todo esto quedó revelado en una investigación de Carlos Arrieta presentada en el diario El Universal.

Hay que decir que la inmensa mayoría de los niños jornaleros de Coahuayana son mixtecos, aunque hay quienes hablan purépecha y náhuatl.

Esto implica que muchos de esos menores lleguen a la zona sólo a trabajar una vez al año y también que los maestros tengan más problemas para enseñarles debido al lenguaje.

Imagen: Pixabay