*  El emoji de carita feliz fue creación de un hombre que sólo cobró 45 dólares

En redes sociales existen un sinfín de formas de comunicarse de forma variada.

Sin embargo, entre la amplia gama de posibilidades, los emojis son, sin duda, una característica que ha durado muchos años por ser del gusto de los internautas.

Así es como llegamos a aquella cara sonriente que está ahí desde antes que nos diéramos cuenta.

Y todo comenzó con un hombre…

El emoji de carita feliz

Era 1963 cuando el artista inglés Harvey Ball, recibió un pedido: la creación de un logo para que el ánimo de los empleados estuviera elevado en la oficina.

Sólo le tomó 10 minutos entregar lo que cobró en 45 dólares de aquella época. Jamás imaginó lo que desencadenaría esa creación.

Quizá por ello nunca se le ocurrió registrarlo como marca, un error imperdonable que daría riqueza a alguien más.

En fin; como la carita feliz, que se dio a conocer como ‘Smiley’, no era de nadie, muchas firmas comenzaron a utilizarla.

De hecho, según Merca 2.0, su éxito fue tal que se vendieron unas 50 millones de piezas en botones.

Pero quien sí tuvo visión fue el periodista Franklin Loufrani.

Este hombre, de origen francés, registró el ahora emoji de la carita feliz como un logo para hacer notar a los lectores que la noticia que leerían era positiva.

Después, “Smiley” ya con registro de propiedad intelectual, se utilizó como emblema del movimiento hippie.

Eso propició un ascenso de la imagen, al menos hasta 1996, que se vino a pique.

También te puede interesar: Gigantes de Internet a un paso de pagar impuesto digital para el 2020

Sin embargo, la era digital llegó y le dio una nueva oportunidad a “Smiley”.

Por ello, Loufrani registró, ahora sí, la marca The Smiley Company.

Con ello también crearon una serie de emojis que acompañarían a la ya famosa cara sonriente.

Así, en el año 2001, el periodista pudo ofrecer 470 versiones distintas de su original.

Eso se recordará como los primeros emojis en la historia de la humanidad.

Y, dicho sea de paso, ese conjunto se vendió como licencia y hoy el emoji de carita feliz factura 500 millones de dólares anuales, según The Hustle.

Una historia que nos recuerda el valor de la propiedad intelectual y de las marcas.