Por: Francisco Chávez

En estos días basta con darte una vuelta por cualquier supermercado para quedarte babeando con las nuevas pantallas que hay en el mercado, pero la duda que suele asaltarnos a todos es cuándo debes cambiar tu fiel y guerrero televisor.

De entrada debes pensar en algo evidente: Si tu pantalla funciona bien y si te gusta su imagen, no es momento de cambiar absolutamente nada.

En las tiendas cualquier empleado que más o menos sepa del asunto te ofrecerá muchas opciones que probablemente ni siquiera él mismo comprenda del todo, como la tecnología 4K (aquí está lo que debes saber), y al final solo termine confundiéndote más.

Para hacerte el trabajo más simple, todo dependerá de qué clase de televisor tienes ahora. Si eres de los que no ha dado el paso a la llamada “era digital”, probablemente lo mejor sea hacerlo ahora. Hoy en día los contenidos disponibles en el formato para esa clase de televisores están prácticamente extintos.

¿Y qué pasa con el 4K? En esta tecnología debes considerar que, aunque por lo general la imagen es superior a los demás televisores, el contenido disponible en este tipo de formato en realidad todavía no es suficiente como para sacarle el máximo provecho a este tipo de pantallas.

Dicho esto, si pretendes hacer una inversión fuerte, también te conviene conseguir un televisor con resolución a 1080p, que también es conocido como 2K.

Lo importante es que puedas observar si la imagen que ofrece es de tu agrado; el brillo y el contraste pueden redondear un televisor para hacerlo más óptimo que solo la resolución, o sea, el tamaño de la imagen.

Cabe decir que no te debes dejar llevar por los impulsos de compra que rodean a ciertos eventos. Por ejemplo, para el próximo Mundial de Rusia 2018 se estima que, a causa de la justa mundialista, la venta de pantallas de televisión y artículos de electrónica incrementarán sus ventas más del 15%.

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