China tiene su propio Hollywood. Una “Ciudad del Cine” tan grande como 500 campos de fútbol fue inaugurada este sábado, con la ambición de atraer rodajes a este lugar presentado como “la inversión más grande de la historia mundial” del sector.

Este complejo de 376 hectáreas situado en el balneario de Qingdao (este) ha costado cincuenta mil millones de yuanes (6,5 mil millones de euros), según el conglomerado privado chino Wanda, iniciador del proyecto.

Tres estudios -incluido “el más grande del mundo”, que mide 10.000 metros cuadrados- ya han sido construidos. Diez más se construirán en los próximos años, asegura el grupo especializado en el sector inmobiliario, cinematográfico y deportivo.

Además de los espacios de rodaje y posproducción, esta faraónica “Ciudad oriental del Cine” también incluye una sala de espectáculos, una escuela, un hospital, hoteles de lujo e incluso un club náutico, inspirado en el de Mónaco.

También se quiere atraer al gran público con un gigantesco centro comercial de 360.000 metros cuadrados. Además de tiendas, restaurantes o un parque acuático, incluye “el cine más grande de Asia”.

“Es la inversión más grande de la historia mundial en el sector cinematográfico y de la televisión”, asegura Wanda.

El grupo, dirigido por el empresario Wang Jianlin (cuarta fortuna de China de acuerdo con Bloomberg) no es un novato en el cine. Ha producido películas, adquirió en 2012 la cadena estadounidense AMC y compró en 2016 el estudio hollywoodiense Legendary (Jurassic World, Interstellar).

“Este lugar ayudará al cine chino en su desarrollo y promocionará su camino hacia lo internacional”, expresó este sábado Wang. Sólo un puñado de títulos chinos consiguen por ahora seducir al público extranjero.

Además de algunas películas chinas, ya se han rodado dos superproducciones sinoestadounidenses en esta Ciudad del Cine de Qingdao: “La Gran Muralla” (2016, con Matt Damon) y “Pacific Rim Uprising” (2018).

“Al principio estos estudios querían atraer las grandes producciones hollywoodenses. Pero luego los estadounidenses descubrieron que es difícil rodar en China: dificultades de comunicación, diferentes métodos de trabajo y la duración del proceso para conseguir los permisos para filmar”, apunta Natacha Devillers, productora francesa asentada en China desde hace una década.

Wanda espera, a pesar de todo, convertir esta Ciudad del Cine en “la base de producción más atractiva del mundo”, por delante de Hollywood.

El grupo está muy endeudado después de un frenesí de compras en el extranjero. Desde 2017, las autoridades le han obligado a vender muchos hoteles o el 20% que poseía en el club de fútbol español Atlético de Madrid.

Con información de AFP

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