Por Francisco Chávez

Para muchas personas ahorrar dinero simplemente resulta imposible, algunas otras se obligan a ahorrar entrando en una tanda o algún otro esquema informal de este tipo, otros más presumen de su capacidad para ahorrar incluso en el banco.

Sin importar a cuál de estos grupos pertenezcas, existen algunos ejercicios que te pueden ayudar a iniciar el hábito del ahorro o para reforzarlo y todos tienen que ver únicamente contigo mismo, todo está en tu mente.

1.- Plantea objetivos claros y definidos

Desde la psicología, la palabra meta se utiliza para definir un estado deseable para una persona que algún día podrá conseguirse. Sería un objetivo alcanzable, no sin cierta dificultad.

Si lo que quieres es ahorrar dinero, primero plantea una meta, pero de lo que deseas hacer con esos recursos. Recuerda que el dinero es un medio, no un fin.

2.- Ya me vi

Experimentos realizados en pilotos de Estados Unidos revelan que los militares que se imaginan pilotando sus aviones activan las mismas zonas cerebrales que cuando en verdad vuelan o practican en un simulador.

¿Entonces por qué no intentas imaginarte como una persona ahorradora que no tiene problemas para administrar su gasto?, total, imaginar es gratis y podría ser de gran ayuda.

3.- Repeticiones

Esta parte es la más parecida a una rutina de ejercicios, si ya conseguiste levantar esa mancuerna siete veces, ya sabes cómo será el esfuerzo necesario para la siguiente repetición.

Lo mismo es con el ahorro. Si ya conseguiste hacerlo el mes pasado, recorre el mismo camino para que no falles y salgas victorioso hasta que alcances tu meta.

4.- Es cuestión de enfoque

La forma en la que piensas a la hora de ahorrar influye mucho en lo que tu mente sabe que puedes gastar. Quizás estás haciendo las cosas al revés.

Si lo que haces es tomar todo tu dinero y decir primero “esto es lo que voy a gastar” puede que te cueste más trabajo pues mentalmente el gasto es tu prioridad.

Si en cambio lo primero que haces es tomar tu quincena y decir “esto es lo que voy a ahorrar” y lo apartas desde el principio es más fácil que tu cerebro deseche la idea de gastarlo todo.

5.- Un último esfuerzo

Si quieres reforzar la última técnica puedes utilizar todo lo anterior en esta técnica: imagina que el dinero que ahorras en realidad no es tuyo.

Por ejemplo, si la meta de tu ahorro es un gran comedor, entonces ese mueble es en realidad para tu familia y amigos que te visiten, entonces el dinero técnicamente es para tu familia y amigos.

Si logras adaptarte al menos a uno de estos puntos ya estás en la senda opuesta del despilfarro. Solo recuerda que, como en el ejercicio, la constancia hace la diferencia.

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