Al menos 23 civiles murieron el miércoles y una decena resultaron heridos en el enclave asediado de Guta Oriental, cerca de Damasco.

La mayoría de las víctimas fallecieron en bombardeos aéreos rusos, según informó la organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos que detalló que entre los muertos hay tres niños, 11 mujeres y un voluntario de los cascos blancos, una asociación de rescate en las zonas rebeldes.

Según el Observatorio, los ataques aéreos rusos estaban dirigidos contra edificios de viviendas en Misraba, ciudad controlada por el grupo rebelde Yaish al Islam, con poder en la región.

La Guta Oriental, último bastión rebelde cerca de Damasco, está asediada por las tropas del régimen de Bashar al Asad desde 2013. Unos 400.000 habitantes están atrapados en esa zona, que sufre una grave escasez de alimentos y medicinas.

El viernes concluyó una evacuación de 29 civiles enfermos a cambio de la liberación por parte de los rebeldes de 29 detenidos, como parte de un acuerdo entre el gobierno y los insurgentes.

Rusia está implicada en el conflicto sirio desde septiembre de 2015, con una campaña aérea en apoyo al régimen de Al Asad.